Esto no es un formulario. Es tu plan.
Vas a responder algunas preguntas con total honestidad. No hay respuestas correctas, hay respuestas reales. Al final vas a tener un plan de acción para los próximos 90 días, armado específicamente sobre lo que escribas acá — no una plantilla genérica que también le sirve a cualquier otra persona.
¿Cómo estás hoy, en números?
Del 1 al 10, ¿qué tan satisfecho/a estás hoy con cada área? Sé honesto/a, esto es solo para ti.
¿De dónde vienes?
Cuéntame brevemente tu historia: qué has vivido, qué te formó, qué te trajo hasta este momento exacto. Esto me ayuda a entender la raíz de tu situación actual, no solo el síntoma.
¿Con qué cuentas hoy?
Un plan de acción real se construye con los recursos que tienes hoy, no con los que te gustaría tener. Sé preciso/a.
¿En qué eres realmente bueno/a?
La mayoría de los planes de acción ignoran esto, y es un error. Tu plan va a apalancarse en lo que ya sabes hacer bien, no solamente en corregir lo que falla.
¿Qué te está deteniendo de verdad?
Marca todas las que resuenen contigo hoy. No marques las que "deberían" aplicar, marca las que realmente sientes.
¿Qué ya hiciste para resolver esto?
No para juzgarte. Para no repetir exactamente lo mismo esperando un resultado distinto.
¿Qué vas a lograr en 90 días?
No la meta de tu vida entera. Un resultado concreto, del tamaño de 90 días, que si lo logras, cambie algo real en tu día a día.
¿Algo más que quieras contarme?
Cualquier contexto adicional que sientas que es importante para entender mejor tu situación.